viernes, 23 de febrero de 2018

WEDIÉ (MALI): CONSTRUYENDO LA ESCUELA DE LA LOCURA


En la aldea de Wedié, enclavada en una meseta extremadamente rocosa del País Dogón, en el noroeste de Mali, los 364 alumnos de la escuela (190 chicos y 174 chicas) asisten a la enseñanza con la metodología denominada “double-vacation” que puede sonar como algo muy sofisticado pero que, en realidad, responde a una realidad bien simple: los locales escolares son insuficientes para tantos alumnos, así que parte del alumnado viene por la mañana a las aulas y la otra parte por las tardes.

Aunque hablar de locales escolares es, claramente, un eufemismo, como se puede ver en este [ÁLBUM FOTOGRÁFICO] donde el aula está construida con unos cuantos postes retorcidos sobre los que se han montado ramajes y hojas de palma, a modo de anexo, del edificio principal, éste sí, con un estructura más sólida.

La vida cotidiana en esta meseta rocosa no es fácil. Con temperaturas extremas, tanto en verano como en invierno, la supervivencia está marcada por la agricultura desarrollada en pequeñas parcelas (cebollinos, algunas verduras y algo de mijo) que dependen en su totalidad de las lluvias que caigan del cielo entre junio y septiembre. El resto del año, como se puede observar en una de las imágenes, el agua para uso doméstico, en unas condiciones sanitarias infames, se recoge de una especie de cisterna excavada en la roca.

No es de extrañar, pues, que Wedié, en la parla local signifique “locura”. Según las tradiciones orales de la aldea, así fue como se denominó desde el primer momento el agrupamiento de casas. Al fundador le tildaron como loco y a su obra de locura, dadas las extremas dificultades con la que los habitantes se encontraron para subsistir en condiciones tan extremas. Pese a todo, la aldea prosperó, a fuerza de trabajo y tenacidad. Con un alto índice de natalidad, los locales escolares se han quedado muy pequeños. Debería haber 9 aulas pero sólo existen 5, de ahí lo del doble turno escolar.

La aldea pertenece al municipio de Pelou, perteneciente, a su vez, al distrito de Bandiagara, que actúa como capital administrativa comarcal. La Fundación Polaris World se ha comprometido a edificar tres aulas, en piedra local, para respetar las condiciones medioambientales de la zona, que servirán no sólo para los alumnos de Wedié, sino también para varias aldeas limítrofes: Yamé, Guinewolo et Kaï.

La asignación presupuestaría para este proyecto, con mucha probabilidad, el último que lleve a cabo la Fundación Polaris World, será de algo más de 30.000 euros. Por su parte, como es costumbre en el resto de los proyectos, unos 60 en Mali, que ha ejecutado la Fundación a lo largo de su existencia, los lugareños contribuirán en especies. Por un lado, ofreciendo alojamiento a los albañiles y por otro contribuyendo con material para la edificación, en este caso, la talla de piedra, que como se puede ver en las imágenes ya ha comenzado a realizarse por parte de los jóvenes del pueblo. 

Se espera que el proyecto educativo esté finalizado en unos tres meses, con suerte, antes de que comience la época de las lluvias. De esta manera los alumnos podrán recibir su enseñanza en unas condiciones dignas, protegidos de las intemperies. Y sin hacer turnos en la aldea de la locura.

lunes, 5 de febrero de 2018

TRES AULAS SOLIDARIAS PARA EL PUEBLO QUE SE LLAMA SOLIDARIO (MALI)


SAALO, en dogón, la lengua de la etnia mayoritaria maliense que habita el noroeste del país africano significa solidaridad. Cada denominación geográfica responde, con precisión, a un acontecimiento, a un evento del pasado. Que responda a una realidad histórica o sea una mera leyenda es lo de menos. La aldea, perteneciente al municipio de Baye, fue fundada, según dice la tradición local hace siglos por cazadores y los primeros habitantes se comprometieron a ser solidarios unos con otros. De ahí el nombre de la localidad. Situada en la inmensa llanura arenosa, en realidad el cono de un antiguo volcán, en plena África subsahariana, se encuentra  a unas decenas de kilómetros de la frontera con Burkina Faso.

En la actualidad cuenta con 1.500 habitantes, habiendo sufrido una importante despoblación tras la hambruna de 1972. Además de dogones, en la aldea también viven familias de la etnia “peulh” (pastores trashumantes) y samo. La supervivencia viene dictada por el clima, dado que viven de la agricultura –la zona es extremadamente desértica- y del ganado. Alejados de centros urbanos principales, en época de lluvias el acceso a la aldea se vuelve intransitable con frecuencia.

Como se puede ver en el [ÁLBUM FOTOGRÁFICO] –imágenes de la vida cotidiana- las instalaciones para los 275 alumnos de la escuela local son penosas. En realidad, se trata de cobertizos apañados con material local. En una de las imágenes, se observa como los pupitres están hechos con adobes, mientras que el techado está construido con ramaje. Esta situación, especialmente en las épocas de canícula o de mucho viento propicia que las condiciones de aprendizaje sean muy complicadas. Por no hablar del escaso, casi inexistente, material escolar.

La Fundación Polaris World ha decidido aliviar esta situación con la construcción de tres clases, que en este caso serán edificadas con cimientos sólidos, bovedillas de aglomerado y techumbre metálica para resistir los embates del clima. Las tres clases acogerán, además de a los estudiantes de Saalo, a los de tres aldeas cercanas: Nazaré, Lafièra et Nassaré.

Desde la Fundación Polaris World se aportarán 30.149 euros, mientras que la población local, siguiendo las pautas de la Fundación pondrá también su granito de arena, casi literalmente, pues colaborarán, con trabajos en especie, además de ofrecer alojamiento a los albañiles desplazados a la zona.


Las autoridades civiles de Saalo han conformado el Comité Local Escolar que se encargará de coordinar los trabajos y, no menos importante, de encargarse del mantenimiento una vez que se entregue la obra en, aproximadamente, unos tres meses. Se trata del proyecto 116 que la Fundación lleva a cabo, más de una cincuentena en Mali, y para los que ha donado, desde sus inicios en 2004, algo más de 3.000.000 euros.

miércoles, 21 de junio de 2017

NOMBO (MALI): UNA ESCUELA EN EL AGUJERO

La Fundación Polaris World comenzará, la próxima semana, su quincuagésimo proyecto de cooperación en Mali, y el número 113 en el total de los llevados a cabo desde sus inicios en 2004. Como viene siendo habitual en los últimos tiempos, el nuevo proyecto también dedicará todos los recursos a la formación para los más pequeños: la Escuela Secundaria de Nombo, noroeste de Mali, en la vecindad de la frontera de este país con Burkina Faso.

En principio, a falta de más recursos, se edificarán dos aulas, dotadas con 25 bancos cada una, a modo de pupitres corridos, así como la mesa y la silla para el maestro,  y tres letrinas para mejorar la infraestructura sanitaria en el entorno de la escuela. El costo total sobrepasará los 20.000 euros. La construcción de las dos aulas en piedra reemplazará los dos cobertizos que sirven como clases en la actualidad. Habrá un capataz encargado de dirigir los trabajos, mientras que los aldeanos contribuirán en especies. Tal y como se ha acordado, tras debatir el proyecto con las autoridades locales.

La aldea de Nombo, cuyo significado es hueco o agujero, depende del municipio de Kendié. Está situada en la ruta Bandiagara-Borko-Douentza. Aproximadamente a 7 km. de la cabeza del municipio de Kendié y a unos s45 km. al norte de Bandiagara. La población está compuesta mayormente de agricultores, unos 1.284 habitantes, según las últimas cifras del censo. De las cuales el 50,93% son mujeres. Aparte de la agricultura, también hay una pequeña ganadería, pero como no disponen de agua, no existen cultivos de verduras como en otros pueblos de la región. De ahí, que los jóvenes, durante la época seca emigren para buscar salarios que complementen las escasas ganancias de la producción agrícola.

La Escuela de Nombre fue creada el 3 octubre 2008 por decisión del Consejo del Municipio de Kendié, en tanto que escuela comunitaria. El 10 de octubre de 2010 se convirtió en escuela pública por decisión de la administración de educación de Bandiagara, de la cual depende. Cuenta con seis cursos y un total de 248 alumnos, de los cuales 163 son niñas y sólo 85 son niños.

Desde que se creó la Escuela, la población ha hecho un esfuerzo muy grande para mejorarla y para que funcione. Personas particulares donaron los terrenos, sacrificando en parte las escasas tierras de cultivo, se construyeron cobertizos con ramas de árboles y se cubrió la techumbre con paja [VER ALBUM FOTOGRÁFICO EN ESTE ENLACE]. Para facilitar la estancia de los maestros, en una comarca tan remota, pusieron a su disposición alojamiento gratuito, además de, cada año, intentar mejorar las instalaciones con algo de piedra y soportes de madera.  

El mantenimiento de la nueva Escuela de Nombo será gestionado por el Comité Escolar de la aldea. Se espera que el proyecto esté finalizado en unos 60 días. Los habitantes de la aldea ya han tallado la piedra natural para la construcción y el revestimiento de las paredes por lo que las obras avanzarán mucho más rápido.

sábado, 15 de octubre de 2016

BARGUÉ (MALI): LA ESCUELA DEL FIN DEL MUNDO

Bargué, Kassa, Wakra, Ten, Kono y Kanda son las 5 aldeas, en una remota localización del País Dogón, en Mali, que, en unos cuatro meses, podrán contar con una escuela digna para los 208 alumnos matriculados este curso. Y naturalmente, para los que asistan en los cursos venideros. Lo de remota no es una metáfora: los vehículos no pueden llegar a la aldea, a la que de todos modos hay que ir a través de un camino rocoso e impracticable para los vehículos. Así que el constructor ya nos ha avisado que para los últimos kilómetros no queda otro medio que transportar el material a lomo de asno o portándolos sobre las cabezas de los habitantes de la zona. Para complicar aún más el proyecto, la arena, esencial para la construcción, hay que acarrearla desde 15 kilómetros. Pese a que estamos en una región subsahariana.

El proyecto, según el modelo desarrollado por la Fundación Polaris World en la zona, consiste en la construcción de tres aulas en piedra tallada para reemplazar los cobertizos donde ahora están impartiendo las clases [ÁLBUM FOTOGRÁFICO]. Como el director no tiene espacio para conservar los documentos de la escuela, se construirá un pequeño almacén que, al mismo tiempo, hará las funciones de despacho del director. Finalmente, con la construcción de tres letrinas se asegura la higiene del entorno y de los alumnos. Un constructor, experimentado en este tipo de construcción, se encargará de la edificación. Los habitantes de la aldea aportarán su contribución en especies, bien en mano de obra, bien con la manutención de los albañiles. Por ello, gracias a la contribución en especie de la población, el costo total, valorado en unos 40.000 euros, rebajará la aportación de la Fundación Polaris World hasta los 36.800.

Los beneficiarios de este proyecto son 208 alumnos inscritos para el curso escolar 2016-2017 que vienen de diferentes aldeas de los alrededores: Kassa, Wakra, Ten, Kono et Kanda. Los beneficiarios indirectos serán todas las familias y habitantes del municipio de Muétoumon, donde está enclavada la aldea de Bargué y, en fin, el conjunto del país.

Bagué está situado en la meseta de Bandiagara y cuenta con 870 habitantes. Su nombre, como es tradicional, se describe mediante una leyenda. Esta es la historia de la fundación de la aldea. Érase una vez un cazador de nombre Ennaï Djaria que, huyendo de los invasores de aquella época, terminó por llegar a estos parajes, donde encontró la paz y la tranquilidad. De ahí el nombre de Bagué que significa: bendición, paz, situación de gracia.

La pluviometría, como en toda la zona es muy baja. De hecho, a causa de la carencia de lluvias, la seguridad alimentaria no está garantizada todo el año. Muchos jóvenes han emigrado a las ciudades. La mayoría de la población es dogón, aunque también hay algunos pastores “peulh”. En el poblado coexisten pacíficamente, cristianos, animistas y musulmanes. La economía está basada, esencialmente, en la agricultura.

Con este proyecto se mejorarán las condiciones de escolarización de los alumnos y la mejora de espacios para la impartición de clases, lo que incrementará la calidad de la enseñanza. Al mismo tiempo se facilitará que la población de Bagué y de las aldeas vecinas dispongan de una educación de calidad, luchando contra el éxodo rural, al impulsar que todos los niños y niñas acudir a la escuela. Existe un comité, conformado por los padres de los alumnos y el director, quienes se encargan de la gestión escolar. También se han comprometido al mantenimiento de las instalaciones una vez terminadas. Una vez iniciadas las obras, algo que se prevé sea en un par de semanas, el plazo de finalización será, aproximadamente de 4 meses.



domingo, 2 de octubre de 2016

MINTA (MALI): EL NIÑO DEL BARÇA YA TIENE DISPENSARIO

Cuando en la primavera la Fundación Polaris World comenzó su último proyecto, el Dispensario de Minta, entre las imágenes que nos llegaron de la aldea y sus habitantes, una de las más llamativas era la de un niño sentado en el suelo, entreteniéndose con las virutas que algún adulto, tras tallar varios mangos de herramientas agrícolas había dejado en el suelo. Otro niño, también con camiseta “culé” le observa sentado en una piedra. [Álbum fotográfico]

Para estos dos niños de la aldea de Minta, así como para otras 11 aldeas de los contornos: Dissa, Oufou, Zerema, Saye, Boila, Djinto, Mangan, Boussouré, Anakana, Domini y Molé, la Fundación, con un coste de 36.500 euros acaba de dar, literalmente, los últimos retoques al dispensario que servirá para cubrir las necesidades sanitarias básicas de una población asentada en una zona remotísima de Mali, ya en la frontera con el país limítrofe, Burkina Faso.

Los lugareños tienen el compromiso, como ha ocurrido en los otros 8 dispensarios en funcionamiento que la Fundación ha construido durante los últimos años en el País Dogón (noroeste de Mali) de contratar, primeramente, un auxiliar de enfermería cualificado y una comadrona, así como disponer de un pequeño stock de medicinas pagado por la población local. En un plazo de, aproximadamente, dos años, el Gobierno asumirá el usufructo del Centro de Salud de Minta dotándolo, previsiblemente, de un médico con visitas rotatorias.

La parte más frágil de la población, embarazadas y bebés, encontrarán un espacio para mejorar sus posibilidades de supervivencia (la tasa de mortalidad suele superar los 100 niños por cada 1.000 habitantes). El Comité Local, conformado por representantes de las 12 aldeas, se encargará del mantenimiento del dispensario.

El modelo de centro de salud que ha implantado la Fundación Polaris World en el país dogón consiste de tres módulos. Uno, más pequeño, hace las funciones de despacho para el personal médico, archivos y farmacia. Un segundo módulo sirve para la consulta de los enfermos y un tercero se usa como maternidad, preservando una cierta intimidad para las parturientas en unas condiciones sanitarias mínimamente dignas.

La construcción, relativamente rápida, pese al aislamiento de la zona [Google Maps], ha sufrido el parón de la época de las lluvias, cuando los habitantes de las aldeas dedican todo su tiempo a la siembra del mijo, uno de sus principales sustentos. Curiosamente, pese a que Minta se encuentra en pleno desierto subsahariano, también existe una pequeña economía, básicamente de subsistencia, a través de la pesca. En la época de las lluvias una depresión recoge el agua de las zonas adyacentes y se crea una importante laguna donde, tradicionalmente, se trabaja, durante un corto espacio de tiempo, en la pesca.

Como se puede ver en el álbum fotográfico, es impensable traer desde Mopti o Bandiagara, salvo los marcos de las ventanas y las puertas, el material de construcción, así que la solución ha sido elaborar “in situ” las bovedillas para construir los muros. En una zona tan desértica, uno de los problemas principales ha sido el agua para mezclar el cemento, tarea en la que han colaborado los habitantes, así, también es parte de su colaboración en especies, en el alojamiento y manutención de los albañiles. Una manera de abaratar los costos.


Y aunque parezca raro, el material más caro, ha sido, como suele ser habitual en estos casos, la arena para elaborar el cemento. La arena, la que se usa para fraguar el mortero, no todas valen, hay que acarrearla desde lugares alejados. En cualquier caso, el proyecto está terminado, como se puede ver por las imágenes, cuya toma ha coincidido con el fin de la época de las lluvias, de ahí que el verdor domine sobre el ocre de los edificios y contraste sobremanera con algunas de las otras imágenes tomadas durante la época seca.

domingo, 3 de julio de 2016

MINTA (MALI): LOS MUROS QUE NECESITA ÁFRICA

El compromiso de 240 asistentes presenciales, sumados a los 33 participantes mediante la Fila Cero permitirá que la Fundación Polaris World complete la edificación del dispensario de Minta, en el noroeste de Mali, una remota aldea pegada a la frontera con Burkina Faso. En efecto, durante la reciente celebración de la IX Cena Benéfica de la Fundación, tal y como señaló el presidente de la misma, Narciso Lozano, estos son los muros que África necesita, los de la solidaridad manifestado en las paredes del dispensario, cuyo progreso de la construcción se puede observar en este [Album fotográfico]

El presidente explicó con unas cuantas imágenes el desarrollo y ejecución de los proyectos que la Fundación lleva a cabo, esencialmente en Mali. El dispensario de Minta representa el número 112 de los ejecutados, en torno a los 50 en este país de África Occidental. A veces, por la distancia y las dificultades de acceso, la ejecución de los proyectos no es sencilla. Por poner un ejemplo, en el caso del Centro de Salud de Minta, algo tan sencillo como acarrear la arena, pese a que estamos en pleno desierto, tiene que hacerse desde unos 15 kilómetros. Algo parecido ocurre con el agua necesaria para fraguar el cemento y las bovedillas.

En su undécimo aniversario, la Fundación volvió a concitar la solidaridad de numerosos amigos y simpatizantes. En total el beneficio neto de la cena se elevó a 12.830 €, de los cuales 3.390 € fueron generados por la rifa de los numerosos regalos donados por benefactores. Mención especial merece La Herencia Salón Celebraciones que, además de un exquisito servicio, realizó una importante aportación al proyecto.

El Centro de Salud, cuyo coste está presupuestado en 36.500 euros, financiados en su totalidad por la Fundación Polaris World, tendrá el compromiso, como está ocurriendo en los otros ocho actualmente en funcionamiento, de contratar, primeramente, auxiliar de enfermería cualificado y una comadrona, así como disponer de un pequeño stock de medicinas pagado por la población local. En un plazo de, aproximadamente, dos años, el Gobierno asumirá el usufructo del Centro de Salud de Minta dotándolo, previsiblemente de un médico con visitas rotatorias.

Aunque las necesidades no quedarán cubiertas del todo, el dispensario más próximo se encuentra a 21 kilómetros, siempre con el hándicap de caminos intransitables, especialmente desde junio hasta noviembre, durante la estación de lluvias, al menos las 12 aldeas que junto con Minta (Dissa, Oufou, Zerema, Saye, Boila, Djinto, Mangan, Boussouré, Anakana, Domini y Molé) sentarán las bases para una asistencia sanitaria elemental con perspectivas de mejorar notablemente a corto medio plazo.

La parte más frágil de la población, embarazadas y bebés, encontrarán un espacio para mejorar sus posibilidades de supervivencia (la tasa de mortalidad suele superar los 100 niños por cada 1.000 habitantes). El Comité Local, conformado por representantes de las 12 aldeas, se encargará de que el proyecto llegue a buen puerto.

Imagen cortesía de R.F.
La Fundación Polaris World ha decidido construir un centro de salud, siguiendo el modelo de los otros ocho ya edificados y en funcionamiento en la zona. Los lugareños tienen dos exigencias, colaborar en especies, mediante mano de obra o alojando a los albañiles y que la edificación respete la arquitectura popular local.


El modelo de centro de salud que ha implantado la Fundación Polaris World en el país dogón consiste de tres módulos. Uno, más pequeño, hace las funciones de despacho para el personal médico, archivos y farmacia. Un segundo módulo sirve para la consulta de los enfermos y un tercero se convertirá en maternidad, preservando una cierta intimidad para las parturientas en unas condiciones sanitarias mínimamente dignas. Actualmente dan a luz en sus casas, sobre piso de tierra.

viernes, 13 de mayo de 2016

MINTA: EL DISPENSARIO EN ‘LA FUENTE QUE APAGA LA SED’

Minta es una aldea en el noroeste de Mali, cerca de la frontera de Burkina Faso, cuyo nombre significa “la fuente que apaga la sed” [Google Maps]. Las fuentes de agua que había en la comarca, hace años, representaban para los habitantes una enorme tragedia. En efecto, la etnia Mossis, que habitaba al otro lado de la actual frontera, aprovechaba que los aldeanos se congregaban en los puntos de agua para ejecutar “razzias” donde a la vez que se llevaban el agua, hacían esclavos entre las gentes del lugar. A la gente del lugar no les quedó otra solución que realizar sacrificios para que el agua fuera menos accesible. De esta forma desapareció la esclavitud, pero, al mismo tiempo, al descender la capa freática se acució el problema de acceso al agua.

Encrucijada de etnias, en Minta [Album fotográfico], además de mossis, conviven en la actualidad, dogones, dafing, peulh (pastores transhumantes), samogos y panan, una pequeña babel de costumbres, culturas y lenguas. Minta pertenece al municipio de Baye que, con una superficie de 2.142 kilómetros cuadrados tiene una población de 33.438 habitantes, abarcando 33 aldeas. Esto es como si la población de Torre Pacheco ocupara la superficie de la provincia de Vizcaya.

Aparte de los problemas de acceso al agua, los habitantes de la zona tienen que afrontar dos obstáculos especialmente duros. El primero es la escolarización que se sitúa en el 30,27% (sólo hay dos escuelas para los 33.000 habitantes largos) y el segundo es la sanidad. En todo el municipio de Baye, recordemos, tan grande como Vizcaya, sin ningún tipo de carretera asfaltada, sólo pistas de tierra, impracticables en la época de lluvias, sólo hay dos dispensarios. La electricidad tampoco existe.

La Fundación Polaris World ha decidido construir un centro de salud, siguiendo el modelo de los otros ocho ya edificados y en funcionamiento en la zona. Los lugareños tienen dos exigencias, colaborar en especies, mediante mano de obra o alojando a los albañiles y que la edificación respete la arquitectura popular local.

El modelo de centro de salud que ha implantado la Fundación Polaris World en el país dogón consiste de tres módulos. Uno, más pequeño, hace las funciones de despacho para el personal médico, archivos y farmacia. Un segundo módulo sirve para la consulta de los enfermos y un tercero se convertirá en maternidad, preservando una cierta intimidad para las parturientas en unas condiciones sanitarias mínimamente dignas. Actualmente dan a luz en sus casas, sobre piso de tierra.

El Centro de Salud, cuyo coste está presupuestado en 36.500 euros, financiados en su totalidad por la Fundación Polaris World, tendrá el compromiso, como está ocurriendo en los otros ocho actualmente en funcionamiento, de contratar, primeramente, auxiliar de enfermería cualificado y una comadrona, así como disponer de un pequeño stock de medicinas pagado por la población local. En un plazo de, aproximadamente, dos años, el Gobierno asumirá el usufructo del Centro de Salud de Minta dotándolo, previsiblemente de un médico con visitas rotatorias.

Aunque las necesidades no quedarán cubiertas del todo, el dispensario más próximo se encuentra a 21 kilómetros, siempre con el hándicap de caminos intransitables, especialmente desde junio hasta noviembre, durante la estación de lluvias, al menos las 12 aldeas que junto con Minta (Dissa, Oufou, Zerema, Saye, Boila, Djinto, Mangan, Boussouré, Anakana, Domini y Molé) sentarán las bases para una asistencia sanitaria elemental con perspectivas de mejorar notablemente a corto medio plazo.

La parte más frágil de la población, embarazadas y bebés, encontrarán un espacio para mejorar sus posibilidades de supervivencia (la tasa de mortalidad suele superar los 100 niños por cada 1.000 habitantes). El Comité Local, conformado por representantes de las 12 aldeas, se encargará de que el proyecto llegue a buen puerto.


Por de pronto, ya han comenzado a buscar la arena. Aunque estamos en pleno desierto subsahariano, la arena para la construcción no es fácil de encontrar, en este caso hay que ir a buscarla a 17 kilómetros de distancia.

sábado, 16 de abril de 2016

LA ESCUELA “INMA BERNAL” DE ENGUELA, EN MALI, LISTA PARA LOS ALUMNOS

Inma Bernal, fallecida hace unos meses, estudió Magisterio y Psicopedagogía y trabajó como maestra en el Colegio Salesiano de Cartagena. En su función de presidente de la Asociación Alraso en Cartagena estuvo comprometida, en cuerpo y alma, durante años con los numerosos emigrantes que viven en la ciudad portuaria. Muchos de ellos, procedentes de Mali, a quienes siempre dispensó, a través de una generosidad inagotable, su apoyo, cariño y comprensión para que, en una tierra extraña, tuvieran un porvenir digno y humano. Por usar sus palabras, para que se sintieran "un poco menos extranjeros… un poco más en casa". 

En honor a su entrega y solidaridad, la Fundación Polaris World ha dedicado su último proyecto, la Escuela de Enguela, en el país dogón, noroeste de Mali, a Inma. Un modesto e insuficiente homenaje para quien tantas horas de su vida y un infatigable esfuerzo dedicó a los otros, sin preguntar por raza, origen o religión.

Hace muchos, muchos años, un campesino dogón caminaba por la meseta áspera y desértica de Bandiagara, en Mali, no muy lejos de lo que hoy es la frontera de Burkina Faso. El buen hombre recorría aquellos parajes rocosos e inhóspitos esperando encontrar una tierra mínimamente fértil que cultivar. Al llegar al sitio que hoy ocupa la aldea de la que hablamos consideró que era el lugar ideal para asentarse y decidió llamarla Enguela. 

En efecto, apreció aquella tierra como si fuera una esposa, alguien con la que vivir para siempre. Un lugar ideal para amarlo. Como un novio que quiere vivir siempre al lado de su amada. Para siempre. De hecho, en dogón, la lengua local, Enguela significa: “me caso con esta tierra y aquí viviré para siempre”.

Es aquí, en Enguela, donde la Fundación Polaris World ha concluido su último proyecto. Similar a los que la Fundación Polaris World ha llevado a cabo últimamente en la misma zona. Ha consistido en la construcción de tres aulas que reemplazarán los cobertizos (imágenes de la escuela actual y la antigua en este enlace). También se ha construido una pequeña oficina para el director, local que, al mismo tiempo, servirá para guardar un material precioso para los estudiantes: libros y material escolar que se van heredando de curso en curso. Para completar las instalaciones, se ha edificado un bloque de tres letrinas, indispensables para la higiene y mejora de las condiciones sanitarias de los numerosos alumnos. Las tres partes de las instalaciones pueden apreciarse en las imágenes.

Los habitantes del lugar han aportado, como es costumbre en la región, mano de obra en tareas no especializadas, además de ofrecer alojamiento y manutención, siguiendo la tradición local a la cuadrilla de albañiles. Esto ha permitido abaratar los costos. El coste final, aportado en su totalidad por la Fundación Polaris World, se ha elevado a 36.800 euros.

Todas las paredes exteriores de los tres edificios se han revestido de la piedra local, blanca y ocre, tallada, en parte, por los propios lugareños. Situada en la altiplanicie de Bandiagara, uno de los requisitos exigidos al constructor ha sido que conservara el medio ambiente y el entorno paisajístico de la comarca usando material extraído en la zona, de modo que las nuevas instalaciones no desentonen de las tradicionales construcciones rurales, todas en piedra tallada.

Los beneficiarios directos del proyecto son los 416 alumnos matriculados para el curso escolar que acaba de comenzar. Además de Enguela, muchos alumnos provienen de las aldeas vecinas como Komidolen et Wendjinkoro, Sansogou, Erinbo, Koroubo, Amanambo Komo, Bodio, Parou, Goren Grensogou, Dimeye Simikanda, Mounambomdo. Sólamente el pueblo de Enguela cuenta con 2.300 habitantes.

Enguela, junto con otras 23 aldeas, conforman el municipio rural de Bara-Sara. La pluviometría anual se sitúa en torno a los 400 mm. El problema es que durante la estación seca, de entre 8-9 meses, no cae ni una sola gota de agua, por lo que la estación lluviosa, tres meses a partir de junio, tiene que ser aprovechada al máximo para la siembra del mijo, el alimento principal. Con todo y con eso, debido a la extrema sequedad, el suministro alimentario a lo largo del año no está asegurado. Aunque la mayoría de los habitantes son de etnia dogón, también viven la región algunas familias peulh (pastores trashumantes). En cuanto a la religión, hay una mayoría de animistas, algunos musulmanes y ciertos cristianos, sin que haya ningún problema de convivencia.


La escuela permitirá, de manera muy directa, mejorar la calidad de la enseñanza y evitar la emigración de los jóvenes, bien hacia las ciudades más grandes, o lo que es peor, embarcarse en travesías peligrosas e interminables hasta Europa. Una vez construida la escuela, el Comité Escolar, compuesto por el director y algunos padres de alumnos se ha comprometido a mantener en las mejores condiciones posibles las instalaciones. 

sábado, 28 de noviembre de 2015

LA ESCUELA DEL BÚHO EN EL AGUJERO DEL BAOBAB, EN MALI, YA ACOGE A SUS JÓVENES ALUMNOS

La Escuela de Adounakambé, en Mali, financiada por la Fundación Polaris World ha sido entregada, tras terminarse la construcción hace unos días, a las autoridades municipales y escolares locales. Los niños, bien que el material escolar sea escaso, apenas sin bancos y muy pocos libros de texto, ya disfrutan de tres amplias salas de clase, al abrigo de las inclemencias del tiempo. Así como tres enormes pizarras que ocupan cada uno de los frontales de las tres clases.

El proyecto también ha incluido, como es habitual en el modelo de construcción desarrollado por la Fundación Polaris World, un pequeño bloque que sirve a la vez como despacho del director y, más importante si cabe, como almacén del escaso material escolar. Los libros pasan de curso en curso, sin que nadie sea propietario de los mismos.

Asimismo, como en las edificaciones similares precedentes, también, en un espacio ligeramente alejado de los dos edificios principales, se han construido dos bloques de letrinas. Por primera vez se ha construido un bloque para los chicos y otro para las chicas. Se trata del 109º proyecto ejecutado por la Fundación Polaris World desde su establecimiento hace 10 años. Más específicamente del 41º desarrollado en Mali.

Adounakambé está en el municipio de Bondo, partido judicial de Koro, en la vecindad de la frontera con Burkina Faso. Se localiza en una extensa llanura desértica (antiguo cono de un volcán), al este de la falla de Bandiagara. Adounakambé significa en la lengua local “El búho del agujero en el baobab”.

Según la tradición local, antes de la fundación de la aldea, ya existía un baobab con un agujero en el que se guarecían los búhos. Cuando no podían cazar animales más sabrosos, los cazadores venían hasta allí para cazar búhos. De esta manera, para no volver de vacío al hogar, al menos aportaban algo al plato familiar. En un momento determinado, un cazado, acuciado por la hambruna venía con tanta frecuencia hasta el baobab que decidió quedarse allí y fundar la aldea. Es decir, que la aldea se fundó para dar de comer a los niños.

Ahora los niños son 210 que irán a la nueva escuela disponen de unos medios modestos pero adecuados para ejercer su derecho al aprendizaje. A comparar, también en las imágenes de nuestro álbum fotográfico, con las miserables instalaciones que han usado hasta ahora. El costo total del proyecto se ha elevado a los 35.000 euros. Paradojas de la situación geográfica, uno de los costos más importantes ha quedado reflejado en la arena necesaria para la edificación. Pese a que la zona es extremadamente desértica, la arena que garantiza la solidez de la construcción ha tenido que ser acarreada, por las pistas que serpentean el inmenso cono del volcán, dese el río Níger, a unos 150 km. de distancia.

La mejora de las instalaciones, obviamente, mejorará la calidad de la enseñanza escolar y permitirá que los maestros lleven a cabo sus tareas en condiciones incomparablemente mejores. Al mismo tiempo, con la mejora de las instalaciones, aumentará la escolarización de la aldea y otras de alrededor. En Adounokambé viven en armonía cristianos, musulmanes y animistas (religión tradicional). La mayor parte de la población vive de agricultura de subsistencia (etnia dogón), si bien, hay una minoría de pastores trashumantes (etnia peulh).


viernes, 23 de octubre de 2015

ESCUELA DE EGUELA: ME CASO CON ESTA TIERRA Y AQUÍ VIVIRÉ PARA SIEMPRE

Hace muchos, muchos años, un campesino dogón caminaba por la meseta áspera y desértica de Bandiagara, en Mali, no muy lejos de lo que hoy es la frontera de Burkina Faso. El buen hombre recorría aquellos parajes rocosos e inhóspitos esperando encontrar una tierra mínimamente fértil que cultivar. Al llegar al sitio que hoy ocupa la aldea de la que hablamos consideró que era el lugar ideal para asentarse y decidió llamarla Eguela. En efecto, apreció aquella tierra como si fuera una esposa, alguien con la que vivir para siempre. Un lugar ideal para amarlo. Como un novio que quiere vivir siempre al lado de su amada. Para siempre. De hecho, en dogón, la lengua local, Eguela significa: “me caso con esta tierra y aquí viviré para siempre”. Entre los dogones, la naturaleza desempeña un aspecto esencial de la cosmogonía y del sentido de la vida. Es considerada como una esposa a la que hay que proteger, ser fiel y cuidar. Como es tradicional en esta zona de África, los nombres siempre llevan consigo una tradición oral que puede rastrearse hasta la fundación, en tiempos remotos, de la propia aldea.

Grandes aficionados a las tradiciones orales, así es como cuentan los dogones de Eguela el origen de su pueblo. Es aquí donde la Fundación Polaris World comenzará, en los días venideros, su próximo proyecto. Similar a los que la Fundación Polaris World ha llevado a cabo últimamente en la misma zona.

Consiste en la construcción de tres aulas que reemplazarán los cobertizos (imágenes de la escuela actual en este enlace) donde los alumnos reciben actualmente clase. También se construirá una pequeña oficina para el director, local que, al mismo tiempo, servirá para guardar un material precioso para los estudiantes: libros y material escolar que se van heredando de curso en curso. Para completar las instalaciones, se contará con bloque de tres letrinas, indispensables para la higiene y mejora de las condiciones sanitarias de los numerosos alumnos. A fin de abaratar los costes de la construcción, los habitantes del lugar aportarán su mano de obra en tareas no especializadas, además de ofrecer alojamiento y manutención, siguiendo la tradición local a la cuadrilla de albañiles.

Todas las paredes exteriores de los tres edificios estarán revestidas de la piedra local, blanca y ocre, que será tallada, en parte, por los propios lugareños. Situada en la altiplanicie de Bandiagara, uno de los requisitos exigidos al constructor es que conserve el medio ambiente y el entorno paisajístico de la comarca usando material extraído en la zona, de modo que las nuevas instalaciones no desentonen de las tradicionales construcciones rurales, todas en piedra tallada.

Los beneficiarios directos del proyecto serán los 416 alumnos matriculados para el curso escolar que acaba de comenzar. Además de Enguela, muchos alumnos provienen de las aldeas vecinas como Komidolen et Wendjinkoro, Sansogou, Erinbo, Koroubo, Amanambo Komo, Bodio, Parou, Goren Grensogou, Dimeye Simikanda, Mounambomdo. Sólamente el pueblo de Eguela cuenta con 2.300 habitantes.

Eguela, junto con otras 23 aldeas, conforman el municipio rural de Bara-Sara. La pluviometría anual se sitúa en torno a los 400 mm. El problema es que durante la estación seca, de entre 8-9 meses, no cae ni una sola gota de agua, por lo que la estación lluviosa, tres meses a partir de junio, tiene que ser aprovechada al máximo para la siembra del mijo, el alimento principal. Con todo y con eso, debido a la extrema sequedad, el suministro alimentario a lo largo del año no está asegurado. Aunque la mayoría de los habitantes son de etnia dogón, también viven la región algunas familias peulh (pastores trashumantes). En cuanto a la religión, hay una mayoría de animistas, algunos musulmanes y ciertos cristianos, sin que haya ningún problema de convivencia.

La escuela permitirá, de manera muy directa, mejorar la calidad de la enseñanza y evitar la emigración de los jóvenes, bien hacia las ciudades más grandes, o lo que es peor, embarcarse en travesías peligrosas e interminables hasta Europa.

Una vez construida la escuela, el Comité Escolar, compuesto por el director y algunos padres de alumnos se ha comprometido a mantener en las mejores condiciones posibles las instalaciones. El coste total del proyecto se sitúa en torno a los 40.000 euros. No obstante, con la aportación en huebra de los habitantes del lugar el costo final se rebajará hasta los 36.800 euros, cantidad que aportará en su totalidad la Fundación Polaris World. Se prevé que la construcción, que comenzará en unos días, una vez acarreado parte del material, tardará unos cuatro meses en finalizarse.

Puedes colaborar a la construcción de la Escuela de Eguela adquiriendo un décimo de la Lotería de Navidad por valor de 25 euros. Puedes consultar los detalles aquí.



lunes, 5 de octubre de 2015

LA ESCUELA DEL BÚHO EN EL AGUJERO DEL BAOBAB CASI LISTA PARA ACOGER A LOS ALUMNOS

Nos llegan excelentes noticias de Adounakambé, en Mali, donde la Fundación Polaris World está finalizando estos días su penúltimo proyecto –del último hablaremos en una próxima entrada- con la apertura de la flamante escuela, cuyas imágenes de hace unos días indican que en los próximos días, una vez que los albañiles terminen con los últimos flecos, podrá acoger a los alumnos, algunos de los cuales también, como se ve en las imágenes (pulsando en este enlace) también han colaborado en la construcción.

Aunque la construcción se inició en la primavera, con la llegada de las lluvias y la necesidad de que todos los brazos de la aldea se dedicaran a la siembra y posterior recogida del mijo, el principal medio de subsistencia, las obras se pararon durante unas semanas. Una vez finalizadas las urgencias agrarias, los trabajos se han retomado con fuerza como se puede ver en las imágenes. Imágenes, por cierto, sorprendentemente plenas de verdor, algo raro en esta zona desértica, producto de las lluvias de principios de verano.

Adounakambé está en el municipio de Bondo, partido judicial de Koro, en la vecindad de la frontera con Burkina Faso. Se localiza en una extensa llanura desértica (antiguo cono de un volcán), al este de la falla de Bandiagara. Adounakambé significa en la lengua local “El búho del agujero en el baobab”.

Según la tradición local, antes de la fundación de la aldea, ya existía un baobab con un agujero en el que se guarecían los búhos. Cuando no podían cazar animales más sabrosos, los cazadores venían hasta allí para cazar búhos. De esta manera, para no volver de vacío al hogar, al menos aportaban algo al plato familiar. En un momento determinado, un cazado, acuciado por la hambruna venía con tanta frecuencia hasta el baobab que decidió quedarse allí y fundar la aldea. Es decir, que la aldea se fundó para dar de comer a los niños.

Ahora los niños son 210 que irán a la nueva escuela dispondrán de unos medios modestos pero adecuados para ejercer su derecho al aprendizaje. A comparar, también en las imágenes de nuestro álbum fotográfico, con las miserables instalaciones que han usado hasta ahora.

Éste nuevo proyecto de la Fundación Polaris World, conformado por tres aulas, tres letrinas y un despacho del director, que al mismo tiempo hace las veces de almacén para guardar y conservar el valioso, por escaso y caro, material escolar del que disponen, ha costado en torno a los 35.000 euros. Este tipo de proyecto, la Fundación Polaris World lo ha desarrollado como una especie de modelo, habiendo completado, en la región, una docena de equipamientos similares. El más parecido, construcción en adobe, es la Escuela de Patin, realizada por la Fundación Polaris en 2011.


La mejora de las instalaciones, obviamente, mejorará la calidad de la enseñanza escolar y permitirá que los maestros lleven a cabo sus tareas en condiciones incomparablemente mejores. Al mismo tiempo, con la mejora de las instalaciones, aumentará la escolarización de la aldea y otras de alrededor. En Adounokambé viven en armonía cristianos, musulmanes y animistas (religión tradicional). La mayor parte de la población vive de agricultura de subsistencia (etnia dogón), si bien, hay una minoría de pastores trashumantes (etnia peulh).

lunes, 13 de julio de 2015

KOUNDOGOU: DOS IMÁGENES VALEN MÁS QUE MILLONES DE PALABRAS

Escuela de Koundogou a finales de junio
Las dos imágenes que ilustran esta entrada representan la Escuela de Koundogou, a principios de año, y la Escuela de Koundogou cuya construcción ha finalizado hace un par de semanas gracias a la financiación de la Fundación Polaris World, hace un par de semanas. La edificación se ha terminado en apenas tres meses, siguiendo las pautas de otra media docena de construcciones similares que la Fundación ha ejecutado en los últimos años en pleno corazón del País Dogón, noroeste de Mali.

La escuela de Koundogou, (aquí puedes ver imágenes con todo el proceso de edificación) cuya población es de unos 800 habitantes, ha consistido en la construcción de 3 clases en material sólido (piedra local y cemento) para reemplazar el cobertizo que ha servido como escuela en los últimos tiempos. Asimismo se ha construido un pequeño local que hace las veces de despacho del director, lo que le permitirá tener un lugar de trabajo digno, y servirá, además, para guardar material escolar, los archivos de la escuela y otra documentación pertinente. Guardar los pocos libros de texto existente, que pasan de curso en curso, es una necesidad imperiosa. Lo mismo que los registros de los alumnos que asisten a los cursos, lo que les permitirá, a muchos de ellos, testificar, más adelante, sus competencias académicas.

Finalmente, el proyecto ha contemplado la construcción de 3 letrinas adosadas, indispensables para la higiene del entorno. De la obra se ha encargado un equipo de albañiles cualificado, usando la piedra local, mientras que los aldeanos han contribuido con trabajos en especie, principalmente mano de obra no cualificada.

Los beneficiarios directos, cuando comience el nuevo curso, serán los niños de las siguientes aldeas: Koundougou, Binou, Binou Toba, Sindomonongou, Mobonongou, Lougourougoumè et Guirokomè. En total permitirá la escolarización de unos 120 alumnos actuales, tanto niños como niñas, las cuales siempre tienen más dificultades para acceder a la enseñanza, dado que muchos padres prefieren se dediquen a las tareas domésticas, especialmente el acarreo del agua. Todos estarán protegidos contra las intemperies de las estaciones, el excesivo calor en verano, el frío y viento en otras épocas del año.

La aldea de Koundogou, un pueblo de la etnia dogón, aunque hay una minoría de “peulh”, los pastores trashumantes, se localiza en la altiplanicie de Bandiagara, en el municipio de Soroly, en el centro de Mali, no muy alejada de la frontera con Burkina Faso. A los habitantes de Koundogou se les considera valientes para el trabajo y muy sinceros. Eso se debe, según la tradición local, al primer jefe de la aldea, llamado Saidou, que era un hombre muy trabajador y valiente. La población vive en armonía, sin dificultades mayores entre los habitantes, dada la buena cohesión social existente. La religión dominante es la musulmana, aunque también hay cristianos y otros que practican el animismo local (religión de los antepasados). El tótem de los habitantes de Koundougou es beber en el mismo recipiente que bebe un caballo.

Una agricultura de subsistencia, basada esencialmente en el cultivo del mijo, es la principal fuente de alimentación. En la aldea de Koundogou hay buenos especialistas en la medicina tradicional que pueden curar adecuadamente: el paludismo, las anginas, inflamaciones de las glándulas al nivel del cuello y el “mal viento”.

Escuela de Koundogou a principios de año
Existe un comité de gestión escolar que vela sobre la buena marcha de la escuela en todos sus aspectos: la buena marcha del establecimiento y la limpieza. En cuanto al mantenimiento de las instalaciones, reparaciones, obras de albañilería conciernen a otro comité, el que organiza a los habitantes para la huebra.

El costo total del proyecto se ha elevado a 40.950 euros, de los cuales la Fundación Polaris World ha aportado 38.641, mientras que el resto ha sido financiado por la población local en especies, principalmente, corte de la piedra, acarreo de materiales y alojamiento y manutención de los obreros. Las tres aulas han costado 31.885 €, el bloque con las tres letrinas 3.704 €, mientras que el despacho/almacén para el director 5.361 €.
Por cierto, el significado de Koundogou en dogón es “Ayudémonos y dejemos de lado aquello que no sea útil para todos”. En este caso, quizás, de manera excepcional, las palabras valgan más que millones de imágenes.

domingo, 21 de junio de 2015

VIII CENA BENÉFICA: UN AULA ASEGURADA PARA LA ESCUELA DE KOUNDOGOU (MALI)

El viernes pasado la Fundación Polaris World celebró la VIII Cena Benéfica, a la que asistieron 225 socios, simpatizantes y sobre todo amigos. El total recaudado, entre los participantes en la cena, la rifa y la Fila Cero alcanzó los 8.555 euros, lo que equivale, aproximadamente a un aula para el nuevo proyecto de la Escuela de Koundogou que, precisamente esta misma semana, ha comenzado a ser construida.

El presidente de la Fundación Polaris World, Narciso Lozano, resaltó que aunque el objetivo era conseguir la financiación para el nuevo proyecto, el evento también era el momento adecuado para rendir cuentas del uso de los fondos recabados y usados durante el último año. Para ello, se mostró, en formato audiovisual, la Memoria 2014. Para los que no pudieron estar presentes, se puede ver en este enlace.

El presidente también resaltó la importancia de que todos los amigos y simpatizantes puedan encontrarse una vez al año, a fin de intercambiar ilusiones, mostrar su solidaridad y sentirse partícipes de los, aparentemente, modestos proyectos que la Fundación ejecuta en Mali. Modestos, en apariencia, independientemente de los recursos, pero esenciales para la educación, la sanidad, la supervivencia de los beneficiarios en las escuelas y dispensarios construidos y en los pozos excavados.

Buena muestra de esa solidaridad y cooperación son los cuatro proyectos ejecutados en 2014, financiados por la Fundación con 108.160 euros. Para la Escuela de Koundogou (tres aulas, un almacén / despacho director, y tres letrinas) se necesitan 35.000 euros. Una parte importante ya se ha recaudado con la Cena del pasado viernes. Así, a través de la Fila Cero se recaudaron 500 euros, por la asistencia de los comensales 5.625 euros y por la rifa 2.430 euros. Lo que hace un total de 8.555 euros.

Aparte de agradecer la asistencia de los invitados (álbum fotos en este enlace), la lista de agradecimientos sería excesivamente larga para reseñarla en esta entrada, entre otros, las numerosas empresas y entidades que colaboraron con los regalos de la rifa. Sin que signifique una disminución de la contribución de tantos amigos y simpatizantes, el Patronato sí que desea hacer una mención especial a los responsables de La Herencia Celebraciones, que además de ofrecer un marco incomparable, contribuyeron ofreciendo una excelente cena a un precio de coste, incluso por debajo, por lo que más de la mitad de lo recaudado por cada comensal va directamente a las arcas de la Fundación. Otro tanto para la empresa Talasur que, además de asistir al evento, regaló, a través de su empresa Picglaze los preciosos cuadros que se regalaron a los asistentes con motivos africanos, además de otros, de mayores dimensiones, que se pusieron a la venta con notable éxito.

El presidente no se cansa, con razón de manifestarlo, cada euro recaudado, rifa, cena, fila cero, donaciones va en su totalidad a los proyectos (¡hasta se ha conseguido, milagro, que el banco no cobre comisión por las transferencias!), en este caso a la Escuela de Koundogou. Tal es así, que esta misma semana los habitantes de la aldea se han dedicado a recoger gravilla a la espera de que llegue el albañil con el cemento y hacer las fundaciones. Nunca mejor dicho, continuara…


viernes, 20 de marzo de 2015

LA ESCUELA DEL BÚHO CON EL AGUJERO EN EL BAOBAB

La aldea maliense de Adounakambé se sitúa en el municipio de Bondo, partido judicial de Koro, en la vecindad de la frontera con Burkina Faso. Se localiza en una extensa llanura desértica (antiguo cono de un volcán), al este de la falla de Bandiagara. Adounakambé significa en la lengua local “El búho del agujero en el baobab”.

Según la tradición local, antes de la fundación de la aldea, ya existía un baobab con un agujero en el que se guarecían los búhos. Cuando no podían cazar animales más sabrosos, los cazadores venían hasta allí para cazar búhos. De esta manera, para no volver de vacío al hogar, al menos aportaban algo al plato familiar. En un momento determinado, un cazado, acuciado por la hambruna venía con tanta frecuencia hasta el baobab que decidió quedarse allí y fundar la aldea. Es decir, que la aldea se fundó para dar de comer a los niños.

Ahora los niños son 210 que van a una escuela, por llamarla de alguna manera, que son meros cobertizos (Imágenes de la escuela actual). Cuando llega el frío, es difícil mantener a los alumnos atentos. Con los grandes calores es peor, porque no se pueden tener muchos alumnos en el mismo espacio. En ciertas ocasiones, cuando se levantan tempestades de viento, la arena penetra por entre el ramaje y los maestros se ven obligados a suspender sus clases.

Éste es, pues, el nuevo proyecto en el que se embarca la Fundación Polaris World: la construcción de tres aulas que costarán, aproximadamente, unos 30.000 euros.  Más adelante, si la Fundación Polaris World obtiene los recursos necesarios, las tres aulas se complementarán con letrinas, a fin de mejorar las condiciones higiénicas del entorno, además de un pequeño espacio para el director de la escuela, que hará las veces, también de almacén, para guardar material escolar. Este tipo de proyecto, la Fundación Polaris World lo ha desarrollado como una especie de modelo, habiendo completado, en la región, una docena de equipamientos similares. El más parecido, construcción en adobe, es la Escuela de Patin, realizada por la Fundación Polaris en 2011.

La mejora de las instalaciones, obviamente, mejorará la calidad de la enseñanza escolar y permitirá que los maestros lleven a cabo sus tareas en condiciones incomparablemente mejores. Al mismo tiempo, con la mejora de las instalaciones, aumentará la escolarización de la aldea y otras de alrededor.

La construcción se hará conservando la arquitectura tradicional de la aldea. En este caso, como la aldea se haya en la parte de un cono de un volcán apagado, el material base son adobes, elaborados “in situ”, que después se revocarán con yeso. Las paredes tendrán soportes de hierro corrugado y las techumbres serán en aluminio. Los habitantes participarán con mano de obra no cualificada, especialmente acarreando el material necesario y ofreciendo alojamiento a los albañiles.


Está previsto, si todo va bien, que los trabajos se inicien una vez acabada la estación lluviosa que terminará en septiembre. También para entonces las tareas del campo, que ocupan a la mayoría de los habitantes, habrán llegado a su término. En Adounokambé viven en armonía cristianos, musulmanes y animistas (religión tradicional). La mayor parte de la población vive de agricultura de subsistencia (etnia dogón), si bien, hay una minoría de pastores trashumantes (etnia peulh).